Isabel Coixet y la vida secreta de las plantas

Visitamos el patio modernista de nuestra directora más internacional. Papiros, jazmines, bambú o un ave del paraíso adornan nuestra conversación.

Isabel Coixet

Isabel Coixet posa ante nuestra cámara enmarcada por un ave del paraíso.

El Jardín Majorelle, en Marrakech, o el jardín de Cactus de Cesar Manrique, ¿Cuál elegirías?
He estado en muchos y muy bonitos jardines. Siento especial debilidad, más que por los jardines Franceses, por los Británicos. Si te digo la verdad no elegiría ninguno de los dos. Los jardines solo de cactus no me gustan. A mí las suculentas me da la impresión que tienen de todo menos de suculentas. Tengo una casa de campo a las afueras de Barcelona, es muy rústica, con parterres llenos de lavanda, olivos y vides. Me recuerda a la Toscana. Es un jardín salvaje que algún día sería fantástico que fuese un jardín británico.

¿Tienes una floristería preferida? ¿Qué tipo de flores compras allí?
La floristería que más me gusta es uno de los puestos de flores del Marché de Saint Fagus en París. Siempre en diciembre tiene las primeras mimosas del año. Adoro el ambiente de ese lugar y su falta de pretensión. Sé que ahora hay floristerías maravillosas que te montan el ramo ikebana, pero en realidad prefiero prepararlos yo.

Isabel Coixet
Detalle de una de las flores del jardín de Isabel Coixet.

¿Peonías, iris, claveles, hortensias, jazmines o ranúnculos?
El Jazmín, me encantan. Amo el galán de noche y su olor en las noches de verano. Hay que ser cuidadosa, son muy delicados.

¿Qué árbol presidiría la casa de tus sueños?
Un sauce llorón o un olivo milenario. Tengo el privilegio de tener algunos centenarios, pero cuando has visto uno milenario, es inabarcable, no lo puedes ni abrazar. Esa sensación es impresionante. además pensar que ha visto pasar la historia, te hace sentir pequeño. Uno de esos ejemplares estaba ya allí cuando Aníbal cruzó los Pirineos. Me asombra y me perturba.

Isabel Coixet
El patio de estilo modernista se construyó a finales del siglo XIX. Los papiros conviven en armonía con algún árbol frutal resaltando los motivos florales de la cerámica catalana.

Te lo regalamos para ponerlo en tu salón. Elije uno de estos cuadros; El jardín de las delicias del Bosco, Candor Arcaico de Henri Rousseau, un bodegón de Hendrik de Fromantiou o Late november tunnel 2006 de David Hockney?
Hockey. Se me hace muy simpático, sus paisajes son fantásticos y además después de ver su documental “El conocimiento secreto” pensé, “parece un tío muy simple en lo que hace, pero a la vez, tremendamente interesante”.

¿Qué arquitecto habría diseñado tu casita del árbol?
Mira que he pensado veces en esta pregunta. Es un arquitecto Japonés que se llama Makoto Fukuda. No es muy conocido, pero hace cosas muy interesantes y además le conozco. Habría sido sin duda el ideal. Lo único malo es que mis árboles todavía no tienen la dimensión para una casita de árbol en condiciones.

¿Qué libro te hizo amar la jardinería?
Fiesta en el jardín de katherine Mansfield.

Isabel Coixet
Detalles del jardín de Isabel Coixet.

Tienes un maravilloso patio mediterráneo. ¿Dónde nace tu amor por las plantas?Los geranios que tenía mi abuela. Esta planta, en principio modesta y a menudo vilipendiad, pero que ella regaba y cuidaba con cariño. Me conmueve pensar en ella y en los balcones. Me gustan mucho también las plantas acuíferas; bambús, papiros, nenúfares. He recorrido Japón buscando bosques de Bambú, no bosques manicurizados y perfectos, sino salvajes, esos me encantan.

Un jardín que hayas visitado y te quedarías para ti.
Tuve la suerte de rodar en el jardín de uno de los herederos Rockefeller, en Conecticut, estaba situado muy cerca del mar. También recuerdo pasear por uno maravilloso que está en San Petesburgo, se llama Petrodvoréts. Está lleno de trampas, de fuentes y pequeños lugares secretos. Cualquiera de los dos encantada.

Isabel Coixet
Un cerramiento de carpintería de estilo modernista da paso del interior de la casa al patio mediterráneo.

Fotografía: Marina De Luís

4 regaderas que querrás tener aunque no tengas ni plantas

Si el diseño es una de tus perdiciones, tus objetos de jardinería deberían estar a la altura del resto del mobiliario de tu casa. Es verdad que las tiendas de los “chinos” nos sacan a menudo de más de un apurillo, pero si nos referimos a jardinería, hay diseñadores que se dejaron los sesos para crear piezas de colección. A continuación, te sugerimos algunas de las regaderas que querrás tener incluso si como yo, riegas con manguera.

La Regadera ‘X3’ de Paul Loebach

Regaderas

Si lo tuyo es el fetichismo, aquí tienes un nuevo objeto de deseo. El nombre de estas regaderas se debe al modo en que se fabrican: un único tubo de metal doblado tres veces (X-3). El diseño con reminiscencias vintage está disponible en cobre sólido o acero pintado en varios colores.

El artista berlinés se inspiró en las robustas motocicletas de Europa del Este. Su diseño es simple, elegante y ganó el premio al objeto más deseado en la feria de diseño de Nueva York. Ahí es nada.

Haws 4 litros, para los fans de lo clásico

Regaderas

Su historia les avala. Desde su fábrica de Birmingham y nada más y nada menos que desde 1886, la compañía inglesa no ha alterado la perfección del diseño original. Tras una estancia en Isla Mauricio cultivando vainilla, el señor Haws y su esposa dieron forma a este hito del diseño: un canalón de gran longitud que da equilibrio al chorro y que ha servido de inspiración a multitud de diseños posteriores.

En 1894 recibió la medalla de Oro de la Sociedad Nacional de Crisantemos, cosa suponemos muy importante, al menos para los crisantemos. De lo que no hay duda es que su diseño clásico hizo las delicias de jardineros como Russell Page, Penelope Hobhouse o Sir Edwyn Lutyens. Si quieres hacerte con una de ellas visita esta página web.

Desde Londres, la regadera de Jasper Morrison

Regaderas

Llevarla hasta Heathrow, ser objeto de las miradas indiscretas de esa familia paquistaní y tener que pedirle a la azafata que te la guarde porque no cabe en el portamaletas; todo merece la pena para que estas regaderas adornen tu terraza. Si quieres comprar una, elegir tu color preferido o disfrutar de otros iconos del diseño industrial aconsejamos visitar su estudio londinense en el 24b de Kingsland road Jasper.

La joya de Negishi Industry Bon Joro

Regaderas

Este negocio familiar de tercera generación empezó poniendo techos de cobre a los templos de Tokyo. Con la ayuda de un especialista diseñaron la regadera perfecta para regar bonsáis gracias a la caída del agua que simula la lluvia. De forma totalmente artesana, cada regadera es resultado del trabajo de un único empleado que moldea el cobre a unos 1.300 grados. A pesar de autodenominarse industria, lo cierto es que no necesitan nadie más a juzgar por el bello resultado de sus piezas. Haz click aquí si quieres una.

Flores Cosmos y el arte floral mexicano

Hablamos con Alberto Arango y Ramiro Guerrero, dos mexicanos que bajo el nombre de Flores Cosmos están revolucionando el arte floral en su país.

Centro floral de Flores Cosmos

En Ciudad de México, una ciudad poblada por más de 21 millones de habitantes donde el cemento y la superpoblación tienen más cabida de la cabría esperar, una pareja de irreductibles chilangos resiste y embellece sus rincones a base de buen gusto y sensibilidad. Alberto Arango y Ramiro Guerrero, o lo que es lo mismo Flores Cosmos, llevan a la máxima expresión el renovado mundo del arte floral. Si estamos de acuerdo con la aseveración del primer Pritzker de Arquitectura Mexicano Luis Barragán “Un jardín debe contener nada más y nada menos que el universo entero”, en los trabajos de Flores Cosmos caben al menos un par de sistemas solares.

Hablamos con Alberto y Ramiro sobre sus orígenes, su trabajo y sus plantas favoritas.

¿Por qué empezasteis a diseñar centros de flores?

Estábamos viviendo en Barcelona cuando tuvimos la visión (a veces nos gusta llamar epifanía) de volver a México y fundar una floristería. Este sueño no solo abarcaba la parte profesional, también nuestra vida entera; nos vimos creciendo juntos rodeados de flores. Podemos decir que fue la culminación de una búsqueda y el comienzo de un proyecto conjunto que diez años después sigue creciendo.

¿Concebís vuestro trabajo de una forma más ornamental o más artística?

El arte y el ornamento nacieron y crecieron juntos. Para nosotros el arte ha de perseguir siempre un ideal. Lo hacen la música, la escultura, la fotografía… Pero estos ideales no sólo persiguen la belleza también la experiencia y reconocimiento. La obra de arte se manifiesta cuando inflama en ti toda la potencialidad de tu ser. En el caso de las flores, en su naturaleza efímera, el contacto directo con la obra se vuelve determinante para experimentar con ella y decidir si termina siendo arte o adorno. Nuestro trabajo es artístico y ornamental.

¿Quiénes son las personas que más han influido en vuestro trabajo?

Podríamos hablar de maestras y maestros que han sido determinantes en nuestro desarrollo como Otilia Freyre, Azuma Makoto, Genesis P-Orridge… pero sin duda, al ser una dupla, nuestra mayor influencia somos el uno para el otro.

Centro floral de Flores Cosmos

¿De qué trabajo os sentís más orgullosos?

Acaba de pasar el primer festival FYJA de flores y jardines de la Ciudad de México en el que hemos estado íntimamente involucrados. En él se persigue exaltar la tradición floral mexicana, además de recuperar los espacios verdes de nuestra ciudad. Su sede está el Jardín Botánico del Bosque de Chapultepec y fue visitado por más de 35 mil personas en tan solo un fin de semana. Esperamos seguir desarrollándolo muchos años más.

¿Cuáles son vuestras plantas o flores fetiche?

Ramiro: las magnolias, la orquidea paphio, el aeoniums y leucospermum.

Alberto: supongo que las orquídeas, en mi casa cuido más de una docena de especies diferentes, también amo las dioscoreas.

¿Dónde os gustaría hacer una instalación floral?

En el Espacio Escultórico de la UNAM, en el bosque de Kyoto y en la Luna.

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Centro floral de Flores CosmosCentro floral de Flores Cosmos

Flores Cosmos. Alberto Arango y Ramiro Guerrero
Alberto Arango y Ramiro Guerrero.

Bombas sí, pero de semillas

Bombas de semillas. Green Guerrilla

Sí señores, cualquier erial es digno de ser convertido en un delicioso huerto o un florido jardín, o al menos esto es lo que piensa la comunidad Green Guerrillas, formada en Nueva York por Liz Christy allá por el año 1973.

Corrían los agitados setenta en la ciudad de Hudson; las altas cotas de criminalidad y marginación convertían la urbe en un lugar hostil donde vivir. New York estaba al borde de la quiebra y la subcultura del hip hop brotaba a borbotones mientras la comunidad latina se alegraba los oídos en el Yankee Stadium con la voz del cantante de los cantantes, Héctor Lavoe.

En este clima convulso y deprimido, un grupo de combativos ciudadanos liderado por Christy Garden quería cambiar el aspecto de sus barrios. Las primeras granadas de semillas estaban hechas de globos y viejos ornamentos de Navidad. ¿Su objetivo? Los descuidados lotes vacíos entre Bowery y Houston Streets en pleno corazón de Manhattan.

Bombas de semillas. Liz Christy
Liz Christy.

Mucho ha llovido sobre la gran manzana, la marginación emigró a los extrarradios y lo que un día fue un descampado hoy es un bello jardín comunitario que desde 1985 lleva el nombre de su impulsora.

Si a ti también te apetece hacer florecer los rincones abandonados de tu ciudad solo tienes que armarte cual miliciano con un racimo de Seedbombs que la marca inglesa Kabloomcomercializa en su página web.

Háganse con este inofensivo armamento, localicen su objetivo. Apunten, carguen lancen.

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Bombas de semillas. Kabloom SeedbombBombas de semillas. Seed Balls Group

Festival Flora, arte contemporáneo en la bella Córdoba

Está claro: no todo son flamenquines, ajoblanco y salmorejo en Córdoba. Las flores forman parte del ADN de esta maravillosa ciudad incluso desde mucho antes que sus habitantes comenzasen a abrir las puertas de sus patios allá por el año 1918.

Pero esta vez, la estrecha relación de la ciudad con el mundo vegetal estará regada por el Festival Flora. Promovido por Zizai Hotels y el Ayuntamiento de Córdoba, el certamen que celebrará su primera edición del 20 al 29 de octubre contará con la participación de nueve artistas nacionales e internacionales que intervendrán los más bonitos patios institucionales de la ciudad.

El certamen propone un intercambio cultural entre la tradición arquitectónica y floral clásica y este innovador y renovado arte del siglo XXI. Así los artistas reinterpretarán desde su punto de vista, con sus propios factores culturales y bajo contextos muy diferentes la tradición floral de la ciudad ofreciendo una mirada inédita sobre este patrimonio.

Festival Flora Córdoba

Cómo estímulo y bajo la tutela de un jurado especializado, el concurso contará con tres premios de 60, 40 y 20 mil euros para las mejores propuestas. Se pueden comprar muchas petunias con esta sustanciosa recompensa.

Nos encanta el cartel. Su diseño ha sido ilustrado por nuestra admirada Katie Scott, una de las máximas exponentes contemporáneas del la ilustración botánica. No pasen por alto sus trabajos editados por Kew Botanical Garden, ni las excelentes ilustraciones que acompañan algunos artículos para el New York Times.

Parece que el festival promete, y aunque aún estamos a la espera de la confirmación de los artistas, ya andamos preparando equipaje y cámara de fotos para profundizar en el arte floral contemporáneo en esta ciudad de cuento.

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Festival Flora Córdoba

Ficus con pedigrí

Parece que todas las tiendas se han puesto de acuerdo en usar la misma planta.

¡Si las plantas mirasen por encima del hombro! ¿Cómo se sentirían los pobres geranios? ¿Y las humildes gitanillas? Y es que, a pesar de que las plantas no entienden las razones del humano mundo, no todas gozan del prestigio de codearse con las prendas ideadas por Alessandro Michele, los jabones amarillos de Acqua di Parma, las lámparas de Milá o los relojes que adornan las muñecas que mueven los hilos del mundo.

Los ojos más finos del diseño nacional e internacional se han puesto de acuerdo en elegir al ficus lyrata como el complemento verde para las tiendas más cool del planeta. Por algo será.

Muchas millas tuvo que recorrer el ficus lyrata desde que partió de Camerún hasta terminar en las tiendas de barrios como Le Marais en París o el Soho neoyorquino; mucho también cambió su modo de vida, de rodearse de lianas y extraños animales en las selvas del África Occidental a codearse con las especies urbanitas más raras y sofisticadas de cada capital europea. Habría que preguntarle a ella cuál de los dos hábitat la hace más feliz.

Adornando sus escaparates se codea con los dependientes más elegantes del retail, que entre venta y venta, le pasan un pañuelito para quitarlas el polvo y se preocupan si sus hojas amarillean. Y es que cualquier amante de las plantas sabe que el único truco para sacarlas adelante es prestarlas atención, casi como a cualquier hijo de vecino. 

A pesar de que en la selva puede alcanzar alturas de hasta 15 metros, en maceta es posible controlar su envergadura sin dificultad. Su crecimiento es lento, quizás esto justifica también su elevado precio, unos 230 euros en Margarita se llama mi amor, una de las tiendas con más y mejor selección de Madrid. Aunque puedes encontrarlo por bastante menos si localizas un vivero generoso en stock.

Perenne, de forma ovalada, lustrosa, nervuda, coriácea, sus grandes hojas verdes se asemejan a una antigua lira o un violín, lo que explica su nombre musical. Se recomienda cultivar en jardines, libres de heladas, a temperaturas cálidas y con media sombra. En interiores, fundamentalmente en lugares iluminados. Puedes utilizar diferentes tipos de macetas: mimbre, cerámicas, craqueladas o de diseño, como los maceteros mosaicos de Marie Michielssen o los que diseña Pieter Stockman.

Para los que una flor, un árbol o una planta es más que un simple adorno o una imagen de moda repetida mil veces en una carpeta de Pinterest, descubrir que una especie es tendencia o no, nos resulta un tanto indiferente. Sin embargo, comprobar que día a día se conoce y valora más el reino vegetal nos llena de alegría.

“Kleingartenkolonien” o “Jardines para todo quisqui”

Qué los alemanes están hechos de otra madera salta a la vista. Qué orden, qué carriles bici, ¿y por qué no aceptarlo? Qué jardines. A continuación me propongo contar un ejemplo de cómo los espacios verdes trabajan directamente en un factor menos comentado en los discursos de nuestros dirigentes de lo que nos gustaría: nuestra felicidad.

En mitad del mismo Berlín y perfectamente integradas en los barrios de la capital Alemana se encuentran las Kleingartenkolonien, 73.000 pequeñas parcelas, de nombre impronunciable pero exquisitamente cultivadas, puestas a disposición de los ciudadanos por la ridícula cantidad 340€ anuales (340 metros cuadrados de parcela más casita para aperos incluida). Un auténtico remanso de paz floral y vegetal, hábitat de zorros, caracoles, abejas, germanos cervecita en mano y gran cantidad de pájaros e insectos.

Kleingartenkolonien

El origen e historia de los kleingarten se remonta a mediados de 1900, cuando una iniciativa pública propuso dedicar zonas de la ciudad para permitir a los niños pobres jugar en ambientes más saludables que los sucios y contaminados barrios que surgieron tras la industrialización. Más tarde y en tiempos de guerra, su principal función fue proporcionar alimentos a la población. A día de hoy sus ciudadanos disfrutan de estos oasis verdes para el cultivo y sus relajadas reuniones sociales.

A pesar de que Berlín está experimentando un boom inmobiliario sin precedentes (los precios de bienes raíces en el último año han aumentado más del 10%) esta ciudad aún permanece como una de las ciudades más verdes de Europa. No obstante los jardineros urbanos de la ciudad están sintiendo el apretón de los promotores. Los espacios verdes de la ciudad se han convertido en objeto especulativo para los inversores inmobiliarios. Actualmente alrededor de 19 colonias de jardines están amenazadas, mientras que más de 1.000 parcelas han sido eliminadas desde 2007. Gran parte de la ira se centra en el senador por el desarrollo de la ciudad de Berlín, Michael Müller.

Kleingartenkolonien

Aún a riesgo del signo de los tiempos, estas parcelitas forman parte del ADN de esta magnífica ciudad y el sonido del riego automático, las barbacoas (siempre que la climatología lo permita) y el zumbido de insectos reemplaza el estruendo de la vida urbana convirtiendo, ahora sí, carros en calabazas, cláxones en sosegantes trinos y farolas o semáforos en tilos y abedules. Vaya usted a comparar.

Nos consta que la climatología ibérica es más propicia al secarral que a los frondosos bosques, pero si bien ellos plantan frambuesas, acianos, abedules o abetos, nuestros jardines podrían estar llenos de olivos, cítricos, higueras, don diegos, crespinillos, genista o infinidad de especies más propias de nuestras latitudes.

Kleingartenkolonien

Invitamos a la administración a luchar a contracorriente. Sabemos que nuestros vecinos del norte nos llevan al menos 50 años de ventaja pero,  ¿no sería hermoso convertir descampados o tierras yermas en espacios de disfrute para todos los ciudadanos? ¿Votos a favor?

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Una vida sin chumberas

Una vida sin chumberas es menos vida; quizá porque la infancia a menudo está habitada por paisajes, y en la de muchos de nosotros, la aridez siempre estuvo salpicada por la extraña belleza de las marcianas chumberas.

Bien arraigadas en las provincias mediterráneas de nuestra península –Andalucía, Extremadura, las islas Baleares, CanariasCeuta o Melilla–, esta especie fue introducida por los conquistadores en el siglo XVI proveniente de Mesoamérica (México). En apenas un siglo se extendió ocupando un lugar relevante como flora alóctona del país. 

La chumbera u Opuntia ficus-indica es una planta altamente resistente a la falta de agua, previene la desertización, actúa como hábitat, su tallo está formado por sus mismas hojas y su flor es deliciosa. Fue utilizada por nuestros ancestros para numerosas funciones: de valla natural que separaba las lindes, como alimento para las bestias, por el sabor de sus apreciados frutos o como método para reproducir la entonces preciada cochinilla del carmín. Hoy en día es precisamente esta plaga la que esquilma los aparentemente inextinguibles nopales dibujando un paisaje triste y desolador.

Chumberas afectadas por la plaga de la cochinilla
Chumberas afectadas por la plaga de la cochinilla.

Allá de donde es originaria, el nopal forma parte hasta del escudo nacional. Sus orígenes se remontan a la leyenda de la fundación de la Gran Tenochtitlan: los mexicas viajaron desde Aztlán buscando la señal que Huitzilopochtli, el dios colibrí, les había dado para establecerse y fundar su imperio, un águila posada sobre un nopal florecido en un pequeño islote ubicado en medio de una laguna. No está mal para un cactus.

En la península y de unos años a esta parte la cochinilla se ha cebado con nuestras chumberas, esquilmando en algunas regiones casi el 100% de su población. La lagrimilla cae por la mejilla cada vez que uno ve al difunto en las orillas de los caminos. Desde este espacio llamamos a la resistencia contra el insecto (nada personal); únicamente una de sus palas plantada directamente sobre la tierra es suficiente para reproducirla y volverla a hacer brotar un maravilloso ejemplar. En mi jardín ya rebrota la mía.

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Pánico entre los vegetarianos

La hibridación entre plantas y animales es un extraño concepto que tiene su origen siglos atrás y ha dado lugar a preciosos libros.

Híbridos entre plantas y animales. Mandragora autumnalis

Mandragora autumnalis.

Corderos que crecen de semillas, hojas con cabezas humanas, ciervos que crecen en macetas o plantas que te dejan sordo si son arrancadas. Comportamientos poco vegetales, todo muy normal. Y es que parece que el mundo vegetal no tiene los límites tan definidos como se creía, y así uno no sabe ni qué plantar ni qué echarse a la boca.

Híbridos entre plantas y animales: el tema no es reciente y parece remontarse al cordero vegetal de Tartaria, un zoófito legendario en el que frutos con forma de oveja florecen de una especie de helechos. El origen parece provenir de cierto malentendido en las noticias llegadas a Europa sobre el origen del algodón. Heródoto definió su hallazgo como una especie de lana que crece de los árboles y de ahí a que una oveja florecía entre sus brotes. Teofastro, que no sé quien era, decía que el cordero brotaba de algo parecido a una manzana.

Se decía que estas ovejas estaban conectadas mediante el cordón umbilical a una planta y que su vida distaba mucho de ser apasionante. Su radio de acción se limitaba a pastar en torno a la planta, y una vez que hubiesen comido la hierba, si antes no eran atacadas por un lobo, morían. De su sabor se decía que era dulce cómo la miel y muy codiciado por los que allí habitaban.

Híbridos entre plantas y animales. Cordero vegetal
Cordero vegetal.

Si de plantas raras hablamos no debemos pasar por alto las tenebrosas cualidades de la Mandragora autumnalis, especie altamente venenosa perteneciente a las solanáceas y que por sus bifurcaciones parecidas a figuras humanas fue usada para rituales y brujerías durante la Edad Media. De ella se dice que al ser arrancada emite un alarido que vuelve loco a quien lo escucha o que suele crecer en los patíbulos bajo el semen de la eyaculación de los ahorcados. Todo muy bonito.

Por si este embrollo vegetal fuese poco, vino Luigi Serafini a montar la de San Quintín. El artista y arquitecto italiano ilustró en 1976 un libro editado por Rizzoli que parece venir de otro mundo: el Codex Seraphinianus. En él, el reino vegetal y animal se confunden, las plantas adoptan comportamientos humanos y los animales a menudo tienen características propias de la fisiología vegetal. Las ilustraciones están acompañadas de un idioma inventado que parece explicar los pormenores de cada especie e irradian surrealismo e imaginación. Los árboles pueden caminar, los peces tienen colas en forma de hoja y los ciervos brotan en las macetas.

Desconocemos donde crece la planta/ciervo pero no nos importaría nada poner uno de sus ejemplares en nuestro jardín. Si algún día se hacen con una de sus semillas no duden en mandar un inbox. Prometemos cuidarlo.

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Híbridos entre plantas y animales. Luigi Serafini
Extracto del Codex Seraphinianus de Luigi Seraphini.
Híbridos entre plantas y animales. Luigi Serafini
Extracto del Codex Seraphinianus de Luigi Seraphini.

‘Cazadores de plantas’, una aventura para amantes de la jardinería

El libro ‘The plant hunters’, de Carolyn Fry, hace un repaso a la historia de las plantas como factor económico y social.

Cazadores de plantas. Paisaje en Ecuador

Paisaje en Ecuador. Louis Remy Mignot, 1859.

Si pones el GPS y tecleas sin demasiado esfuerzo “Vivero de Maruja”, en diez minutos estarás allí, rodeado de geranios, begonias, peonías o tulipanes. Después de elegir las aromáticas flores que adornarán tu casa o jardín sacas tu tarjeta y pagas. Sencillo, ¿verdad? En realidad no siempre fue así, las plantas que adornan nuestras casas y jardines rara vez son originarias de nuestra región. O eso es lo que nos cuenta en su deliciosamente editado libro The plant hunters (Los cazadores de plantas) su escritora Carolyn Fry.

Lo mismo ocurre con las frutas u hortalizas que compramos diariamente en el supermercado del barrio: la gran mayoría de ellas fueron traídas por naturistas o exploradores que viajaron y arriesgaron sus vidas cual Indiana Jones a lo largo y ancho del planeta.

Cazadores de plantas

El libro está dividido en interesantes temas en los que descubriremos como los faraones egipcios fueron los primeros en expandir el mundo vegetal al transportar los árboles de incienso en el siglo 15 a.C. desde el alto al bajo Egipto, o cómo fueron los romanos con sus embarcaciones los que introdujeron las higueras o los nogales en Gran Bretaña.

También viajaremos en busca de especias junto a Colón, Vasco de Gama o Magallanes en sus expediciones marítimas a lo largo del siglo XV y XVI, en una época en la que las especias tenían mucho más valor que el oro, o cómo el primer periodo de fiebre especulativa de la historia estuvo curiosamente protagonizado por la compra y venta de bulbos de tulipán, alcanzando estos niveles desorbitados y dando lugar a una gran burbuja económica y a una posterior crisis financiera.

Así que anímense a leer este interesante libro, y miremos, ahora sí con más aprecio y condescendencia a los tomates que dan vidilla a nuestros gazpachos o a las orquídeas con maceta de Ikea que adornan la recepción de nuestras oficinas.

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