Plantas al compás de la música

 

Noches del Botánico

Llega el verano a Madrid y con él, esa estrella de 1.920.000 kilómetros de diámetro se acerca, para mi gusto, más de la cuenta a la Tierra. El clima se vuelve sahariano, las plantas de nuestras terrazas se agostan y los capitalinos nos encerramos bajo el aire acondicionado para no salir sino a partir de las nueve de la noche. Una vez pasadas las horas críticas salir de casa es una gozada.

Y es que en verano las noches se pueblan de planes interesantes. Uno de nuestros favoritos es disfrutar de buena música al aire libre. Las Noches del Botánico, que se celebrarán del 22 de junio al 29 de julio en el Real Jardín Botánico Alfonso XIII, se presentan cómo un plan ideal. La música no solo afecta positivamente a los humanos, sino que según un estudio de un grupo de científicos de la Universidad de California, también ayuda al crecimiento de las plantas.

Si es así, no hay duda: los arbustos, coníferas, el huerto y las plantas medicinales del Botánico vivirán días de esplendor y florecimiento gracias a este variado programa. La cuestión es, ¿qué preferirán las hortalizas? ¿Los malienses ritmos de Salif Keita o los bailables compases latinos de Rubén Blades? ¿Qué hará florecer a los jazmines? ¿Las románticas baladas de Bryan Ferry o el rock carabanchelero de Rosendo? ¿Sabrán mejor los tomates bajo el influjo de Battiato o de Chucho Valdés?

Sea cual sea la respuesta, está claro: la música sabe, huele y sienta mejor si estás rodeado de verde.

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Royal Botanic Garden Kew, el rey de los parques

Descansar a la sombra de uno de sus árboles o pasear entre sus macizos de flores es una experiencia irrepetible.

Royal Botanic Garden Kew. Pagoda

Pagoda.

Amigos, si visitan Londres anoten un consejo: el Big Ben puede esperar. Si el rey de los estadios de fútbol es el Maracaná y el Louvre gobierna en lo que a pinacotecas se refiere, los jardines también tienen un dueño y señor, el delicioso y exquisitamente bien cuidado Royal Botanic Garden Kew.

El parque fue fundado en el siglo XVIII por Sir Joseph Banks, en la época en la que ingleses como el capitán Cook se aventuraban en los mares del sur en busca de especias y nuevas colonias que conquistar. Entre los muchos tesoros que traían al viejo continente se encontraban cientos de especies vegetales y una infinidad de objetos y arte botánico.

Actualmente el parque pretende ser una fuente de conocimiento y amor a la ciencia, además de estimular la curiosidad por el mundo vegetal. Cuenta con más de 120 hectáreas de extensión, 44 millones de libras de presupuesto anual (unos 51 millones de euros) y unas 30.000 especies provenientes de bosques, montañas, desiertos e incluso la sabana. Prepárense bien porque este jardín da para mucho más que un día.

Royal Botanic Garden Kew. Nenúfares
Nenúfares.

Entre sus diversas actividades cuenta con The Palm House, un maravilloso invernadero de arquitectura Victoriana con cerca de 170 años de antigüedad. Construido entre 1844 y 1848 con la última tecnología de la época, este invernadero fue el primero que consiguió que floreciese la gigantesca y hedionda titan arum fuera de su nativa Sumatra.

También podrán disfrutar, si es que el vértigo no se lo impide, del Xstrata Treetop Walkway, o lo que es lo mismo, una pasarela a 18 metros de altura para caminar viendo las copas de castanea sativafagus sylvatica, tilos tormentosos, quercus casteneifolia o diferentes especies de robles.

No dejen de visitar también la Marianne North Gallery, un maravilloso y elegante salón donde podrás seguir los pasos de esta intrépida viajera y pintora a través de sus 246 estudios botánicos.

Así que no lo duden y aprovechen alguna oferta de vuelos, compren un par de billetes a la ciudad del Támesis y véndenle los ojos a su pareja. Una vez que estén frente a sus doradas puertas hagan caer el pañuelo y déjenlo en su mano para que se limpie la baba.

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El día de la jardinería en pelotas

Cada primer sábado del mes de mayo se celebra el Día Internacional de la Jardinería al Desnudo.

Día Internacional de la Jardinería al Desnudo

Sí, señores: existe el Día de la Madre y del Padre, el Día Internacional de los Trabajadores, el Día Internacional del Celíaco y, por muy insólito que parezca, ahora también el Día de la Jardinería en Pelotas (World Naked Gardening Day).

Desde que en el año 1995 Mark Storey, editor de la revista Nude & Natural Magazine, y el permacultor Jacob Gabriel tuvieran la refrescante idea, su fama no ha dejado de crecer y el número de Adanes y Evas ya se cuentan por miles en terrazas, huertos, jardines y, como no, en las redes sociales. Busquen, busquen el hashtag #wngd.

Celebrado, año tras año, el primer sábado del primaveral mes de mayo, sus creadores presumen de no pertenecer a ninguna corriente ideológica ni a ninguna asociación con ánimo de lucro; tan sólo invitan a hombres y mujeres de todos los continentes y de cualquier edad a dejar caer sus paños menores y solear esas partes ocultas y a menudo blanquecinas de más mientras podan un peral, quitan las hojas del jardín, trasplantan peligrosamente un cactus y dejan boquiabiertos a los vecinos más conservadores.

Día Internacional de la Jardinería al Desnudo

El movimiento dice tener como objetivo la aceptación sana y sin complejos del propio cuerpo, además de acrecentar nuestra relación con el medio ambiente y cuidarlo de una forma natural y desinhibida.

Haciendo un llamamiento invitan a los grupos más atrevidos a hacer rápidas incursiones en los parques de su pueblo o ciudad y a ponerse manos a la obra en las diferentes tareas propias de la jardinería en pos del bien común. A diferencia de otros países en los que ya existe cierta organización, en España aún no tenemos conocimiento de movimiento alguno ¿Pasearemos nuestros cuerpos desnudos mientras plantamos bulbos de narcisos en El Retiro o el Parc Güell? Está por ver.

Día Internacional de la Jardinería al Desnudo

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